Se desgranan las mazorcas y se muelen los granos. Se amasa hasta formar una bola firme. Se arman las arepas de 3 a 6 milímetros de grosor. Se ponen a asar en una parrilla al carbón o sobre la estufa (que no sea de gas) a fuego lento. Antes de que estén listas, se les puede poner encima una tajada de queso blanco. También pueden abrirse con un cuchillo y poner el queso adentro.